viernes, marzo 09, 2007

Sobre vello facial y la enfermedad del sueño


Bicheando en una página de televenta encuentro este comentario de una usuaria acerca de uno de sus productos, la crema Vaniqa (el comentario es literal pero más amplio, el acotado y el subrayado son míos):

Por fin soluciones a un problema grave
Evaluación del producto Vaniqa por siempre_natalia

Ventajas: Realmente funciona
Desventajas: Es un tratamiento, no un capricho

Hola, amigos de Ciao:
Esta vez quiero hablaros sobre Vaniqa, una crema que supondrá una mejoría importante en la calidad de vida de muchas chicas, tanto desde el punto de vista estético como psicológico [...] dos meses y medio utilizándo Vaniqa y os puedo decir que estoy feliz. Quiero seguir esperando y viendo los resultados, pues confío en mejorar todavía más, pero por el momento estoy encantada. Finalmente os quiero decir una cosa muy importante. Vaniqa es un tratamiento, no un capricho.

No sabe bien "siempre_natalia" hasta qué punto tiene razón, y la crema que está usando para solucionar su problema de hirsutismo facial no es un capricho, sino una necesidad. Pero no para ella exactamente, ni para las muchas mujeres del primer mundo que se valen de Vaniqa para lograr un rostro sin vello (según esta mujer, “el vello excesivo en el cuerpo es un problema, pero si ocurre en la cara estamos ya ante una tragedia”).

El principio activo de este medicamento, la eflornitina, es un remedio eficaz para la enfermedad del sueño, que, trasmitida por la mosca tse-tse, representa un importante problema de salud en algunas zonas de África. Las cifras pueden impresionar: 60 millones de personas pueden contraer esta enfermedad, 500.000 la sufren y 150.000 mueren cada año. Quizás no sea una tragedia de tanta magnitud como la que menciona "siempre_natalia", pero creo que debería tenerse en cuenta.

La compañía Bristol-Myers Squibb, que comercializa Vaniqa, ha anunciado su intención de donar a la OMS durante 3 años suministros de eflornitina. Según ellos se trata de “una sustancia utilizada para prevenir el crecimiento de vello facial en mujeres y que ha demostrado ser eficaz como tratamiento de la enfermedad del sueño”.

En realidad es al revés: se trata de una sustancia que en principio se utilizaba para tratar la enfermedad del sueño. Era comercializada por Aventis precisamente para esta enfermedad, pero cesó de fabricarla en 1999. Desde entonces las organizaciones humanitarias han estado utilizando los restos, llegando a utilizar frascos caducados en su desesperación y agotándose finalmente las reservas. Gracias a que casualmente se descubren sus propiedades para eliminar el vello facial, la eflornitina vuelve a ser comercializada, esta vez en forma de crema y por la compañía Bristol-Myers Squibb. Un producto que, a pesar de salvar infinidad de vidas humanas, deja de fabricarse por no ser económicamente rentable, vuelve a las farmacias porque sirve a los intereses mucho más superficiales pero económicamente ventajosos de la vanidad de la mujer occidental.

Gracias a este descubrimiento precisamente, el medicamento vuelve a estar en circulación. Y no por altruismo, sino por evitar una publicidad negativa, los laboratorios están donando gratuitamente 60.000 dosis por año, que distribuye la OMS a través de Médicos sin Fronteras. De hecho, sus beneficios en el tratamiento de la enfermedad del sueño no se publican en la información que dan en los prospectos o mediante otros medios a las farmacias.

La verdad es que no llegué a esa página de televenta por casualidad. Partí de un reportaje publicado en El País Semanal el pasado 25 de Febrero. Un proyecto de Javier Bardem, una película en cinco episodios denominada Los invisibles, que implica a cinco conocidos directores de cine, incluye un documental titulado “El veneno de la mosca”, precisamente sobre la enfermedad del sueño. Llegué por tanto buscando la marca comercial que incorporaba el principio activo que sirve para combatirla, pero que los laboratorios prefieren emplear en combatir algo mucho más superficial, menos dañino o molesto y, sobre todo, calificado como “superfluo”.

Lo que me reafirma en mi debate interno sobre hasta qué punto las obsesiones estéticas de la sociedad occidental pueden llegar a ser criminales y, desde luego, carecen absolutamente de ética, por cuanto la vida y la piel de según qué personas llega a valorarse de forma tan diferente.

3 comentarios:

Mar dijo...

Es muy triste que dependan de nuestros caprichos para tener un tratamiento (porque para nosotros también es un "tratamiento", pero al fin y al cabo es un capricho; si tienes verdadero hirsutismo, supongo que este producto no te llega ni para empezar...que no se fabrique para salvar una vida antes que para eliminar bigotes...es de juzgado de guardia). Me parece triste que a ellos les falten los antibióticos que a nosotros nos están racionando porque no entendemos lo valiosos que son y que dejan de funcionar cuanto más los tomas (al fin y al cabo, si realmente los necesitamos, siempre los vamos a tener ahí: en el tercer mundo, simplemente, cuando se acaban, se acaban). Pero, sinceramente, no me sorprende esto en un primer mundo en el que puedes llevar a tu perro al psiquiatra por trastornos de frustración...o en el que se da la misma importancia a los niños entrenados para la guerra que a comentar si Fulanita de Tal repitió vestido en tal fiesta. Siempre me acordaré de un comentario de Carmina Ordóñez, años ha, que decía que su hijo mayor le había ayudado económicamente para enviar al pequeño a un colegio en EEUU. La tía decía que "había llegado a pasar necesidad": para ella "pasar necesidad" suponía no poder enviar al crío a estudiar a un colegio pijo en el extranjero. No me entra en la cabeza. O sí. Ella nunca supo lo que era la necesidad. Nosotras tampoco, pero coñe, tenemos algo que se llama EMPATÍA. Supongo que es algo que no viene en tus genes cuando provienes de rancios abolengos... (Luego mi padre no me cree cuando le digo que soy medio comunista)

Monse dijo...

Lo del colegio pijo del niño de Carmina Ordoñez me haría reir si no fuera por lo triste del tema. Cada vez me indigno más con el consumismo que se apodera de nuestra sociedad, haciendo de los jóvenes (y ya casi de los niños) carne fresca para las empresas que se frotan las manos con las pingües ganancias de sus caprichosos artículos... quién no conoce alguien que tiene que tener la ropa de marca, el móvil último modelo, el coche con más extras, etc. y que encima se consideran gente solidaria. Educar en el no consumismo hoy en día se considera incluso cutre. Y mientras hacemos preciosas galas televisivas para recaudar fondos para una escuela en una aldea y ya con eso curamos nuestra conciencia de felices consumistas. No puedo evitarlo, se me sube la tensión...

Jenn dijo...

Sé lo grave de la situación pues también ví el documental, pero padece alguno de ustedes de hirsutismo severo? No se atrevan a juzgar si no saben lo que es. Si eres mujer se convierte en estigma que causa repulsión a la gente, que te miran como si fueras un fenómeno de circo y hacen comentarios hirientes.