domingo, junio 11, 2006

Una corporación machoestética (II)

Se produce un extraño fenónemo:
Las mujeres parece que nacemos con un cuerpo perfecto. Mientras no somos madres, no hay problema. No es necesario hacer ningún tipo de cosa para estar estupendas (ya lo habréis oído a todas nuestras madres y abuelas; incluso, sonrojándonos, a alguna coetánea: “yo antes de casarme pesaba 48 kgs... tenía una cinturita...)...
Los hombres, antes de lo mismo, han tenido que hacer un cierto esfuerzo físico para ponerse cachas, quizás porque delgaditos... con 48 quilitos... pues no nos gustaban.
Pero claro, llega la hora de la verdad y...
Las mujeres, a partir de una edad, no muy precisada de momento, pero tampoco vamos a agobiarnos, digamos a partir del primer embarazo, que cada vez queda más lejos, tiene que ir manteniendo, con un poco de ejercicio, esa belleza “innata”.Los hombres tendrían que seguir con sus pesas y su fútbol,
pero...
Tanto ellas como ellos... se descuidan en un porcentaje alto. Y el resultado es que unos y otras crían sus grasitas (evitable) sus flaccideces (evitable) sus arruguitas (va a ser que no son tan eludibles) y sus canitas (hay tintes, o hay señores y señoras interesantes con canas).
Resultado en un varón a los 60años:


¿Qué mujer no suspira por este señor?
Miradlo: tiene arrugas, es evidente.
Tiene canas, no puede ocultarlo.
Seguramente en su cuerpo se nota también su edad..
No parece haber pasado por una clínica de estética (ni que se le ocurra, pensaréis vosotras, porque parece que hay un consenso sobre Sean Connery, y es que está mucho más estupendo de maduro que en su época de 007).
No es difícil encontrar en nuestro entorno señores atractivos e interesantes. Y no es porque se cuiden mejor. Es por los patrones estéticos. Cuando vemos el anuncio de la señora que baja las escaleras anunciando que la CD le ha salvado la vida erótica porque, claro, después de dos hijos sus pechos no eran como los de antes, o esa que se infla de leche con soja para tener el premio- las dos- de un hombre que con mirada de orgullo las abraza, pues vemos un señor con arrugas que pasa claramente de los cincuenta y nos preguntamos: y este señor, por qué no se ha inflado de soja y ha ido a la dermoestética? Eh, ¿por qué no? Pues porque a nosotras nos gusta. Nos gustan sus canas, sus arruguitas, etc... Y puede que a ellos también les gusten nuestros cambios propios de la madurez, pero la publicidad no da tregua a una variación en esos rígidos patrones estéticos. ¿O sí? La publicidad no busca nada más que vender el producto: una vez más, depende de nosotras.
(CONTINUARÁ )
Y el próximo día, hablaremos de la soja.

5 comentarios:

Mar dijo...

Y no te olvides que Sean Connery también está casi totalmente calvo...
Por cierto, ahora Isabella Rossellini anuncia maletas, el slogan es "¿Por qué no volver al pasado?"...que admite varias interpretaciones...
Lo peor es que las mujeres que llegan a los 50 y se operan, antes o después vuelven a aparentar 50, y da igual si están o no estupendas, como tienen 50, ya no están "cachondas". No son producto válido de consumo.

angela dijo...

La firmante a los 20 años pesaba 50 kilos, tenía unas piernas preciosas (modestia aparte, no es mérito personal, son cosa de familia) pero se hizo progre, se enfundó una falda india, una blusa de embarazada, se apeó de los zuecos y desterró la pintura.
Ahora a los 50 me doy cuenta de que el progresismo es otra cosa, me gustan los tacones, de vez en cuando,los pendientes, las pinturillas, me siento bien poniendome guapa. Ya fuí esclava del feismo, pena de minifaldas que tiré,pero tampoco ahora voy a caer en la esclavitud del fitnes. Podemos ser maduritas atractivas, pero que no nos impongan más estereotipos,por favor

meli dijo...

Para Mar: gracias a dios, eso también está cambiando. El sentirse dedeable ayuda a desear: el deseo físico se retroalimenta.

Para Ángela: sigo lamentando el día en que -prematuramente- mandaste cortar tu hermosa melena.
Ayer llevabas falda corta: sigues teniendo unas piernas preciosas.
Sí que fue una pena le época del feísmo, de esconder las curvas. Menos mal que yo siempre he nadado contra corriente...

Un beso a ambas

Monse dijo...

Es cierto que somos esclavas de los estereotipos, de hecho, las mujeres son las primeras que criticamos a la que va con las raíces canas por no pasar por la peluquería y teñirse, y ¿quién se atreve a dejarse canas? En mi trabajo hay una chica de nuestra edad que lleva el pelo largo y canoso y tiene que estar dando explicaciones de que tiene alergia a los tintes. Mi hermana soltera está harta de probar tintes naturales a los que no les tenga alergia porque ¿cómo atreverse a dejarse canas con la competencia que hay y lo que envejecen las canas?
Sin embargo somos tan gilis que los hombres canosos no nos parecen envejecidos sino interesantes. Tengo ahora un amigo que se parece a Richard Gere (¡que suerte verdad!) y hablando salió el tema y dice protestando "es que a las mujeres os gustan las canas". Y tiene razón, aceptamos e incluso nos gustan las canas de un hombre sobre todo si es guapo pero rechazamos las nuestras.
Somos esclavas de la estética que nos imponen. ¿Quién es la valiente que no va a teñirse?

María dijo...

Hola, pues yo me he dejado las canas desde mis 54 añitos y me va del diez. Nadie me dice que porqué no me tiño ni nada de eso, al conrario, me dicen que tengo unas canas preciosas y que me quedan muy bien y que sé llevarlas, estoy encantada...cuando era mas joven y tenía el pelo moreno disfruté de mi belleza y ahora estoy disfrutando de mi madurez. Feliz Navidad