lunes, julio 17, 2006

CONSTRUYENDO UNA VIDA


Para mis amigos
No pretendo hacer una crítica de cine, sino una valoración personal. He visto una película maravillosa, "Bajo el sol de la Toscana". Tenía mucho interés en verla desde que una amiga se acordó de mí viéndola, y sucedió también la casualidad que el chico que me invitó a verla en su particular multicines también me la recomendó al conocerme.
La protagonista es una mujer que ve su vida hundirse cuando se separa y el azar la hace ir a la Toscana y comprar una casa preciosa donde construye sin apenas darse cuenta una nueva vida. Os la recomiendo. Es una película optimisma donde podemos vernos reflejados en mayor o menos medida, sobre todo los que hemos tenido que cambiar de vida por una u otra circunstancia.
La protagonista ve su mundo hundirse cuando le dice su marido que nunca la quiso. Seguramente pensó que todos esos años con él habían sido inútiles, una farsa, que no le quedaba nada por lo que vivir. Entonces unas amigas le regalan un viaje por la Toscana italiana. Los paisajes luminosos y alegres ya presagian el cambio que puede dar una vida cuando las circunstancias ayudan.
A ella le ayudaron muchas personas. Primeramente sus amigas que no querían verle en constante estado de abatimiento, después un buen hombre del pueblo que no tenía otro interés que obrar como únicamente sabía hacerlo. También hay una señora maravillosa poco convencional, un grupo de trabajadores honrados que le acompañan en sus días, un amante casual...
Yo también he visto mi mundo hundirse varias veces, y veo que también existen a mi alrededor esas personas que me ayudan. La amiga poco convencional que me ha animado a escribir, el amigo que sé que me va a escuchar incluso si no tengo ganas de hablar, los compañeros que con una palabra amable le dan al día el color positivo que no veía... o la amiga sensata que me empuja a mi propia Toscana. También personas nuevas que conoces y que te aportan vitalidad y optimismo.
Hablando incluso con desconocidos me doy cuenta que todos tienen su historia y que la mía no es la mejor de todas, pero tampoco la peor ni la única. Que todos sufrimos y que todos podemos reconstruirnos. Es cuestión de estar atenta y escuchar, asimilar lo que te es útil, comprender que todos somos iguales y a la vez distintos, tener humildad para saber que no lo sabes todo y valorar lo que los otros te pueden aportar.
Y al final, como le ocurrió a la protagonista de la película, mis amigos me hacen reconocer que tengo muchas cosas, que seguramente tengo lo que deseo sin saberlo.
Y a los cuarenta y cuatro años se puede seguir aprendiendo de una misma y de los demás, construyendo una nueva vida en la que sea agradable vivir sola, en compañía de mis hijos, amigos y seguramente de alguien más.

2 comentarios:

MELI dijo...

Después de haber pasado por la experiencia de haber tenido varias parejas (nosotras o nuestras circunstancias nos han convertido en monógamas sucesivas, cuando no a veces en polígamas)se llega a un punto en el que retornas a ti misma. Ves que tu vida hasta ese momento ha sido una carrera hacia esa idea de la felicidad que implica que a nuestro lado haya una persona, de forma exclusiva y permanente, es decir, una pareja. Cuando llegas al punto de que te hablo ves que la Toscana existe y está dentro de ti. Que no se necesita a nadie. Mejor aún, que se necesita a todos, pero no a ese mito que es la pareja. Que el camino comienza y termina en tu corazón y tu mente, y pasa por un montón de personas y de sitios. Hay una persona que debería escribir aquí sobre este tema. Rosa, esperamos tu opinión.

Rosa Baena dijo...

No tengo mucho tiempo para escribir porque me voy a Gambia mañana y no tengo hechas las maletas. No sé lo que me espera allí pero quiero saberlo para poner un nuevo ladrillo a mi kasita, es decir, a mi vida.
Ya os contaré algo de "Bajo el sol de Gambia..."